
- Hola Susana
Susana levanta el teléfono y responde.
- No, Susana, ¡estamos acá adelante tuyo! - le aclaramos. Ella, espontánea como siempre, se ríe, se tapa la boca y nos regala una calcomanía. "El que mata tiene que morir: pena de muerte para todos".
- ¿Cómo estás Su?.
- Bien querido, bien, con muchas ganas de aplicar la pena de muerte ya.
- Claro, te entendemos. ¿Vas a luchar para que se imponga la pena de muerte?.
- ¡Si mi amor!. Yo cre que la pena de muerte es un derecho para todos los argentinos decentes. El que mata tiene que morir.
- Vos decís que el que mata tiene que morir.
- Si, claro, sobre todo si matan a algún asistente mío del que ni recordaba el nombre.
- ¡Qué entusiasmada se te ve!.
- ¡Ay, si!. Es que es un tema muy preocupante el de la inseguridad de la gente, esa gente con la que yo me identifico tanto, a pesar de los millones de dólares que tengo y de vivir la mitad del año en una mansión en Miami.
- Su, ¿sabías que en el pasado, hace no mucho, en ciertos países del mundo había pena de muerte para los contrabandistas?.
- ¡No!. ¿En serio me lo decís?.
- Si, claro. Por ejemplo si en el pasado hubieran atrapado a alguien haciendo lo que vos hiciste con tu Mercedes Benz, lo hubieran colgado de la horca.
- ¡Mirá vos!.
- Su, contanos ¿por qué ponés tanto ímpetu en pedir la pena de muerte para los que mataron a tu florista y no pusiste el mismo énfasis en hacerlo cuando tu ex pareja, Carlos Monzón, asesinó a su mujer?.
- ¡Uy!. ¿Carlos mató a alguien?.
- Si, hace 20 años.
- ¡Mirá vos!.
- Su, si el que mata tiene que morir, ¿pedirías la pena de muerte para tu amigo, el senador Menem, quien puede ser declarado culpable y responsable por la voladura de Río Cuarto que provocó la muerte de 7 personas?.
- ¡Jamás le haría eso a Carlos Saúl, que es un gran hombre!.
- Su, ¿qué decís sobre los policías que participaron de la masacre de Wilde, los de la masacre de Ramallo, los que fusilaron a Kosteki y Santillán, los involucrados en el rapto y asesinato de Axel Blumberg, los que mataron a Wittis?.
- Los policías son hombres que arriesgan sus vidas para defender lo más preciado que tiene el ser humano: la propiedad privada, el dinero, las mansiones y los autos importados con franquicias para discapacitados.
- Su, ¿es cierto que vas a postularte para el premio Nobel de la Paz gracias a esta iniciativa?.
- ¡Ay, si mi amor!.
- ¿Algo más que quieras agregarnos?.
- No, nada más mi amor... solo espero que pronto tengamos pena de muerte para todos "esos".
- ¿Y para los que mataron a los dinosaurios?.
- ¡También mi amor!. ¡Pena de muerte para ellos!. Chau, y ya sabés, ¡pena de muerte para todos, shock!.
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