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jueves, 11 de agosto de 2016

8950

8950.


Este es el numerito mágico que los hijos de puta, los cínicos, los involucrados y (en gran medida) los ignorantes que hablan sin saber, sacan de la galera cada vez que quieren negar las torturas a embarazadas en mesas de la ESMA, los Vuelos de la Muerte, el robo de 500 bebés, los fusilamientos en descampados, los asesinatos por la espalda, el haber secuestrado gente sin ningún tipo de orden judicial y el llamar "guerra sucia" a un plan sistemático que incluyó no sólo desaparecer y asesinar "guerrilleros", sino a los abogados que presentaban los habeas corpus, a los parientes que contrataban a esos abogados, a los periodistas que se atrevían a informar sobre estos parientes que contrataban abogados e incluso a monjas francesas que se reunían con estos familiares. Y esta es sólo una parte ínfima del abanico de gente que fue desaparecida. Pregúntenle a los directivos de la empresa Ford Motors Argentina o a los empleados jujeños de Blaquier.


8950.

Contexto.


El imbécil (imbécil como globalizador del grupo mencionado al principio de estas líneas, pero, y sobre todo, haciendo hincapié en el ignorante que repite) siempre hablará sin contextualizar, porque el contexto no entra en su ecuación. Así, los desaparecidos fueron 8950 (el numerito mágico) porque eso dice en el Nunca Más. No hay un contexto de época, ni contexto alguno porque al imbécil, el contexto no le sirve. No sólo no le sirve: si contextualizara, no podría nunca jamás repetir tantas imbecilidades sin quedar como lo que es, un verdadero imbécil (recordemos: imbécil como hijo de puta, cínico, ignorante. Y a no confundir "ignorante" con quien no sabe. Ignorante es quien sabe que no sabe pero igual abre la boca como si supiera).


Lo que el hijo de puta - o el imbécil o el presidente - nunca dirá es que ese numerito mágico (8950) que surge del Nunca Más, es el número de denuncias realizadas ante la Conadep durante el año 1984, a menos de un año de retornada la democracia, esa democracia que caía bajo el peso de las botas cíclicamente en períodos cada vez más cortos. Lo habitual eran los gobiernos surgidos de golpes de estado, no la democracia. Pero al imbécil - o al ignorante o al hijo de puta - esto lo tiene sin cuidado. El repetirá "piri il ninci mis dici ichi mil nivi cintis cinquinti", como si ir a denunciar a un desaparecido en 1984 fuera salir al quiosco a comprar golosinas para los pibes. Vale recordar que apenas 3 años más tarde, Aldo Rico (el que desfiló el 9 de Julio pasado) se levantó en armas contra la democracia. Y que tras ese levantamiento vinieron varios más.


En ese contexto, había que presentarse ante la Conadep. En ese contexto, con todos, absolutamente todos los asesinos, torturadores, pilotos, policías, gendarmes y militares involucrados, sueltos y circulando con total libertad e impunidad por las calles, había que ir a sentarse ante los integrantes de la Conadep a denunciar desapariciones. En ese contexto en el que los servicios de inteligencia seguían intactos, había que ir a denunciar a la Conadep. Con todos los civiles de la dictadura (que son quienes hoy nos gobiernan. Revisen los apellidos del gabinete: Martinez de Hoz, Blaquier, Massot, Saint Jean, Melconian, Macri) sueltos. Con bombas en los teatros, amenazas de bomba en colegios, universidades y diarios y los militares como Rico en actividad. En ese contexto, que la Conadep haya recibido 8950 denuncias es casi un milagro y haberse sentado ante ella a denunciar, un acto de valentía que, en aquel contexto, no tenía parangón.


Pero esto al imbécil no la interesa. No le importa el contexto. Para él serán 8950 porque así dice el informe de la Conadep. El imbécil es muy de esto. Es el ignorante que te habla de "guerra sucia", algo así como decir que hubo una guerra entre Alemania y los judíos, porque en el levantamiento de Varsovia murieron 200 soldados alemanes.


Tal vez en vez de imbécil habría que usar la palabra "tarado". Cacofónicamente suena mejor. "Tarado". Llena más la boca y el ambiente. Prueben en sus casas de decir "Tarado" en voz alta.


En todo caso, la falta de contexto en cualquier relato sirve para detectar al imbécil (o al tarado). Es Facundo Moyano ayer diciendo que en 2003 no había crisis energética y después con los K, sí la hubo, olvidando contextualizar y explicar que en 2003 había un 25% de desocupación, un 50% de pobreza, y la industria estaba totalmente paralizada. Así habla el imbécil (o el tarado) y con el contexto, se le desarma el discurso.


No eran Pokemones, Mauricio. Eran seres humanos. Y sobre sus cadáveres, tu viejo, tu familia y vos, construyeron la fortuna que te llevó adonde estás ahora.


Fijate, tarado.

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